Los Reyes no son los padres

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Dentro de nada llegan los Reyes, como todo el mundo sabe. Los niños de todo el país, alborotados y soliviantados, insomnes, nerviosos e insoportables. Machaque continuo a preguntas. Mamá, que dice María que los reyes son los padres. Ya. ¿Y tú crees que con las notas que has traído, si los reyes fuéramos nosotros, tendrías algún regalo, aparte de una pila de libros de texto duplicados para que puedas estudiar aunque te los “olvides” en clase? La criatura reflexiona. Pues no. Ah. Y entonces, si el día 6 por la mañana encuentras regalos, ¿quién ha podido ser? Pues los Reyes Magos. Ah. Entonces ¿existen o no? Claro que existen, es que María es tonta. Vale. Suspenderá mates, pero la lógica le funciona de coña.

Los abuelos cooperan encantados. El chat familiar de guasap -donde están presentes todos los mayores de 12 años de la familia- ha estado de lo más animado esta mañana. Dice el abuelo residente en el sur que ha visto pasar 80 camellos en dirección al norte, 8 caballos, 4 reyes (obviamente uno no es mago pero debe ser pariente del pequeño Nicolás, y se les ha colado), 12 pajes y algo así como 500 porteadores. Me sale una pirámide de un 10% de sherpas expertos, un 20% de acarreadores senior, 40% de descargadores medios, un 20% de avisadores de domicilio junior y un 10% de personal subcontratado, presumiblemente elfos de santaclaus, que pasado el 25 de diciembre se aburren que te pasas y suelen hacer de sujetacamellos y vigilantes de insomnio infantil.

No entiendo la falta de picardía de los críos de hoy. Tan listos y avanzados para unas cosas y tan tontos y bocachanclas para otras. Jamás ni mis hermanos ni yo le soltamos a nuestros padres eso de ¡Eh, que sé que los Reyes sois vosotros!. Hace falta ser membrillo. Lo normal es que en ese caso el progenitor te diga “Ah que bien, fantástico. Pues a partir de ahora te vienes a hacer la compra de los juguetes para tu hermana, y tú como ya eres mayorcito y sabes que esto de los reyes es cosa nuestra, por listo te echamos cualquier cosa, como unos calcetines y un par de camisas, y apañao. En mis épocas colegiales, eso se quedaba en cotilleo de pasillos y comadreo exclusivo de las aulas. En casa nadie decía ni pío, no vaya a ser que dejen de fluir los regalos. Y así hasta hoy.

Mantener viva la Magia siempre obliga a currárselo un poco. Todo el mundo sabe que los padres ayudamos a los reyes, que siempre van con prisas, echamos una mano con los camellos cuando los elfos se despistan – como buenos subcos, no se les puede dejar solos-, y decidimos el regalo en caso de duda Real. Vamos, que por mucho que mi hijo pida una BMX y estén en plena descarga de camello, no permito que se la echen a menos que venga acompañada de una armadura medieval de las que tienen en el alcázar de Segovia. También nos ocupamos de ponerles un cubo con agua y algo de pienso a los camellos -la última vez pusimos un balde con lechuga y la liaron parda en el salón, qué gochos-.

Bueno, os dejo que aún tengo que escribir mi carta, espero que como este año he sido buenísima, me traigan todo lo que les pido. Espero no liarme y echarla en el sobre de solvencia técnica, que el cliente puede flipar.

Felices reyes…

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Un pensamiento en “Los Reyes no son los padres

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