Ya vienen los Reyes

abuelas

Y que manía con que no existen, oye. Que me lo digan a mí, que me toca pasar la noche en vela hasta que llegan sus majestades a la terraza con su habitual despliegue de camellos, pajes, elfos subcontratados y demás personajes. Creo que he conseguido mi objetivo, que es mantener en mis hijos la ilusión por los Reyes sine die. Sobre todo con el mayor, de 15. “Ya verás, ya, cuando seas padre y te toque conocer a los Reyes. Te vas a enterar (me refiero a la pasta que se va a fundir en regalos, claro, ). Me mira con complicidad, se ríe y se lleva al perro a pasear hasta el buzón, para a echar la carta y la de su hermana.

Lo de los Reyes se ha consolidado en la familia desde que pasó a mejor vida el Sr. Pérez, para gran alivio de mi hija, que se moría de miedo ante la sola idea de que un ratón subiera a su cama para coger sus dientes. “Mamá, ya sé que el ratoncito pérez no existe! Bueno, que no venga no quiere decir que no exista, lo que pasa es que como ya no crees en él, pues no viene, que es distinto”. Silencio sepulcral. Ostras. Un ratón que deja calderilla, pues vale, pero los reyes… no vayamos a liarla, no vaya a ser que dejen de venir. Y por si las moscas, se siguen haciendo los locos, igual que se ha hecho siempre. Ya ni preguntan. Porque la emoción de los niños también tiene su reflejo en la de los padres, la ilusión por esa noche, la elección o adivinanza de los regalos, preparar todo el stage, oído avizor por si alguno se le ocurre salir de su madriguera antes de tiempo. Mi padre, QEPD, solía prepararnos trampas, por si osábamos entrar en el salón antes de las 7 de la mañana, hora límite en que el nerviosismo infantil alcanza cotas insoportables. La última que recuerdo fue una mesita con una pila enorme de libros atada con un cordel al pomo de la puerta. Mis hermanos y yo pegamos un salto comparable al de una gacela fintando a un guepardo, mientras mis padres se hacían los dormidos y -me imagino- lloraban de risa.

Espero al menos que este año los camellos se porten un poco mejor, acabo de leer que ya no vienen de Egipto. No tengo yo mucha fe en que no zancocheen como tienen por costumbre, y me pongan el salón perdido de hojas de lechuga, pero ya veremos. De Cantabria son, nada menos. Entre los camellos cántabros y las águilas cazadrones, este mundo no lo conoce ni la madre que lo parió.

No hay nada que supere la ilusión de los más pequeños en la cabalgata de reyes. Por muy absurdos que sean algunos mayores, empeñados en destrozar la emoción de la espera de la mañana de reyes, y a cuantos más niños mejor. Incluyo en este elenco a políticos miserables, periodistas torpes e incluso profesores desalmados. Algunos psicólogos se empeñan en que no hay que mentir a los niños y desde que son tiernos infantes, es mejor privarles de la ilusión no vaya a ser que se traumaticen. Aguafiestas. Los niños necesitan emoción e ilusión, si no la viven ellos, ya me diréis quién. A los mayores la vida ya se ocupa de arrancárnosla de cuajo. Bueno, menos a mí, que sigo creyendo en los Reyes Magos, principalmente porque no tuve psicólogo de cabecera y mis padres se ocuparon de que siempre hubiera una chispa de magia en la noche del 5 al 6 de Enero.

Por último, recordaros que a los camellos hay que dejarles agua, y yo personalmente les dejo en el balde algo de lechuga, que les chifla. Son bastante guarros y los dejan todo hecho un asco, pero una vez al año tampoco pasa nada. Aunque visto que vienen de Cantabria, igual les dejo unas tostaditas de queso picón, cualquiera sabe.

Hale, que os traigan muchas cosas!

Anuncios

Un pensamiento en “Ya vienen los Reyes

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s