Big data y cochinillo

babe

Tras 15 días de inmersión exhaustiva en el mundo del business intelligence, he llegado a la conclusión de que el Big Data es como el cochinillo de mi suegra: 4 kilos es inaceptable, de 3 kilos no existen; un animalito de 3,5 kilos es exactamente lo adecuado. Esto va de precisión matemática, casi un ritual, como saben muchos carniceros de Madrid y alrededores de la sierra que han sufrido sus -justificadas- iras. Si te piden un bicho de 3,5 kgs, pues eso es lo que tienes que entregar. Mira que es fácil.

Un buen consejo a las recién incorporadas en esto de los matrimonios es que jamás se les ocurra competir con su suegra en materias culinarias. Nunca en la vida podrás superar a 20 años de experiencia. Por eso yo me especializo en acuerdos de nivel de servicio totalmente diferentes o -como mucho- complementarios. Me explico. Si tienes una suegra que borda el cochinillo, los callos a la madrileña y los asados de todo tipo, ni te molestes. Las comparaciones son odiosas y no llevan a nada excepto a competiciones absurdas y pérdida de mercado. Entérate de qué demanda el resto de los usuarios -principalmente tu suegro, key user donde los haya- y especialízate en ello. Es decir, cocido maragato, canelones, carrilleras, y carabineros a la sal. Tendrás un cliente fiel de por vida. Que la carta de servicios sea complementaria. Y chinpun. Rara vez hago un asado, y desde luego, si se da el caso ni se me ocurre pasar por el Quality Assurance de mi suegra.

Pues con esto del business intelligence pasa lo mismo. No es hacer un bocata ni una merendola. Es complicado de narices. Requiere materia prima, tiempo, prudencia y conocimiento ancestral del mercado y de la evolución de las tecnologías. Y si la materia prima no es excelente -o lo que es lo mismo, los datos no están bien-, te sale -en el mejor de los casos- un asado mediocre que encima te sienta mal, o traducido a lenguaje BI, un cuadro de mando que te cuenta mentiras. He llegado a la conclusión de que no tiene el menor sentido el ponerte a competir con los recién llegados. ¿Que algunos hacen una pizza de peperoni estupenda y además usan masa congelada? Pues me parece muy bien. Yo, directamente, crío a los cochinillos, me los llevo de paseo y además construyo el horno donde asarlos.

Luego llegan los estrellamichelín, que dicen que tu cochinillo no tiene orégano, mozzarella ni pimiento verde. Claro. Es lo que pasa cuando no tienes suegra y te alimentas de Telepizza. Que cualquier asado miserable perpetrado en un restaurante de menú semanal te parece el cochinillo más sublime del mundo. Y lo peor es que se lo recomiendas a los amigos. Ay, señor. Santa paciencia y resignación.

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