Coches desconectados

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En esta era tenebrosa de la internet de las cosas, estoy empezando a considerar seriamente las posibilidades que ofrece la no-conexión a esa red monstruosa que nos acecha todos los días, sin que nos percatemos de ello -o sí-. Un traje chaqueta que además fuera jaula de faraday portátil, eso habría que inventar.

El otro día, antes de una reunión, me bajé una app cuya utilidad era la de monitorizar tu conducción para así poder ofrecerte pólizas de seguro a buen precio y otros productos de interés, siempre basándose en tus virtudes al volante y buenas dotes de conducción. Vamos a probar el invento a ver cómo va, más que nada por tener claro a lo que se dedica el cliente.

Y ya lo creo que va. Los únicos que se atrevieron a ofertarme algo fueron los de la Mutua, mi compañía actual, que sabe Dios cómo tendrán los CRMs múltiples para no percatarse de que soy cliente desde hace milenios. Criaturicas. El resto ni mú. De hecho han debido meter mi matrícula en sus sistemas marcada con una calavera y dos tibias. “No asegurar ni en caso de quiebra de la compañía”. Entro en la app a ver mi análisis de conducción. Cómo que “conducción brusca”. Miro los tramos supuestamente delictivos. Pero bueno. Prueba a meterte en la A6 desde la M40 en hora punta. Tienes que entrar como rambo, no con vestido de volantes y cascabeles en los dedos de los pies. La madre que los trajo.  ¿De dónde saca el benchmark de conducción esta gente, de Santa Genoveva de Brabante a lomos de un corzo? “Exceso de velocidad”. A ver. 10 kilometritos de nada, eso además será cosa mía y de la Déjate, aquí el seguro no creo que tenga mucho que decir. Pues parece ser que también. Dice mi amiga Esperanza -que de seguros sabe un rato- que aunque pases un poco del límite, se incrementa el riesgo y sube la prima. En mi caso, la prima no es que haya subido, es que ha huído despavorida. Eso me gustaría matizarlo. Hay cada un@ suelt@ que son un peligro sólo por subirse al coche, y sin necesidad de arrancar.

Pues aquí la super-app ha decidido que soy un peligro al volante y que no me asegura ni Seguros La Ratita Presumida con una venda en los ojos. Y sin embargo, hace siglos que no doy un parte, y cuando así ha sido, siempre con contrario torpe e inequívocamente culpable. De hecho, la app se pone a funcionar en cuanto conecto el waze, silenciosa y vigilante, pero sin decir ni esta boca es mía. Ha dejado de comunicarse conmigo. Y no es justo. La única vez que me estampé yo solita y con plena culpa -y sin contrario- fue hace siglos en una curva de Hoyo de Manzanares bastante tonta; no pude corregir y acabé pastando en una bonita pradera de césped llena de piezas de otros vehículos -lo sé porque me fui a tocarlos por si estaban calientes y pertenecían a mi coche-. Así que no debí ser la única, porque allí había desde guardabarros a tubos de escape. No, no aterricé en un desguace, os lo juro.

Lo que de verdad me preocupa es que esa información de la app llegue -por esas cosas de la cesión de datos- a manos de la DGT, y meta mis trayectos habituales en sus máquinas. Y que además me multe on line, oiga. Sonidito en el móvil “Trrring! Su multa, graciaaas. Vuelva otra vez!” Y como tengas algún medio de pago en el móvil, hasta te lo vacía en directo. Tengo que acordarme de desinstalar este chisme infernal… Dios mío. Ahora os reís, pero… lo que nos queda por ver…

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